Ericeira
Julio 2026
Suena el mar, las olas me permiten escuchar su diálogo interno, y por diversos instantes todo parece estar en paz, en quietud que también invita a moverse, a vivir.
Mi piel está suave, mi pelo rizado comienza a adoptar tonos desconocidos para la rutina de Madrid. Mis pies tocan la arena, se funden en ella y conectan con la tierra de la que vengo.
Portugal siempre sugiere que te quedes en él, con sus similitudes y divergencias con España. Más calmado, menos hiperactivo, más verano, menos prisa y más brisa.
Por primera vez siento que paro con mi cabeza y respiro. El sol me reafirma en la certeza del momento presente, ese que sin irse aún así para. Pero se queda, en el corazón y en estas líneas. En esta playa y los surfistas que gritan y nadan al fondo de la foto que tomo con mi retina.
También se queda el ahora en estas líneas, solo mías y del papel, tuyas y también del resto de la humanidad.
23.7.26



Descansa y llena el corazón.
Hermoso! lo bello de saber estar en el presente, de saber disfrutar de esa hermosa playa y de ese hermoso y majestuoso mar.